El primer paso hacia el bienestar emocional

He tenido la gran suerte de recibir una educación y que maestros clave me cambiaran mi vida para mejor con sus enseñanzas, ¿por qué no compartir esos conocimientos con el resto para que puedan también mejorar su vida y ser más felices?.

Eso es lo que me llevó a abrir este blog que permita dar las claves de la felicidad que tuve la suerte de aprender de grandes maestros.

Como algunos de vosotros ya sabéis, adquirí un compromiso con la felicidad hace dos años.

Comenzando con mi felicidad para después darme cuenta de que necesitaba comprometerme también con la de los demás porque, como decimos en la ONG en la que participo, “todos somos uno”.

¿De qué me sirve ser feliz si no lo comparto con los demás?.

Me gustaría que más personas puedan hacer lo mismo gracias a la información que aquí puedas encontrar y que les sirva como comienzo. Como despegue hacia el planeta del bienestar.

Si estás en este blog de gestión emocional, es porque claramente tú quieres gestionar mejor tus emociones o ayudar a otros.

¿Comenzamos por ti?

En la educación emocional decimos que esto es igual que cuando te explican en los aviones que antes de ponerle la mascarilla de oxígeno a un niño en caso de emergencia, que primero te la pongas tú.

Es crucial que tú estés bien emocionalmente para que puedas conectarte con otros.

Entonces llega la pregunta inicial: ¿cómo te sientes emocionalmente?.

Sea cual sea la respuesta, incluso si la respuesta es “no sé”, vamos a hacer un ejercicio de autoconocimiento: un ejercicio de atención plena.

La atención plena nos va a permitir tranquilizar nuestro cuerpo y mente para que respondamos mejor a la pregunta.

Pon una alarma para que te avise en 3 minutos y siéntate cómodamente, con la planta de los pies en el suelo, cierra los ojos suavemente o déjalos entreabiertos mirando al suelo y pon las manos sobre tus rodillas. Ahora estira la espalda como si algo tirase de tu coronilla hasta el cielo.

Concéntrate en tu respiración. Pensamientos llegarán a mente. Darte cuenta de que hay uno o varios pensamientos rondando tu cabeza y vuelve a focalizar tu atención en tu respiración. Hazte las siguientes preguntas: ¿Cómo es mi respiración?, ¿es profunda y lenta o rápida y superficial?, ¿cómo entra el aire por tu nariz?, ¿tal vez es frío y sale caliente?, …. pon tu foco en tu respiración. Si en algún momento te llegan ideas o pensamiento (es lo normal), date cuenta y vuelve a focalizarte en tu respiración.

Ahora te vuelvo a preguntar: ¿cómo te sientes?

Posiblemente haya cambiado tu respuesta (o no) pero lo importante es que ahora tu contestación es más consciente y menos automática.

Este es el primer paso en tu compromiso con tu felicidad: “ser consciente de ti; ser consciente de tu vida”.

Repite estos 3 minutos a lo largo de tu día. Como ves, para ser consciente, solo necesitas parar, ponerte cómodo y respirar. Como decía mi maestro: “Es gratis y además tienes respirar de todas maneras”.

Yo te invito a que respires (por favor, hazlo) pero que lo hagas consciente. Además de respirar por respirar, te permitirá estar más tranquilo y feliz.

¿Quieres seguir con este compromiso?

Pues estás en la web correcta porque tengo la intención firme de seguir compartiendo información para que más y más personas tengan una vida con menos sufrimiento emocional y más bienestar, paz, plenitud y felicidad.

Este es mi, perdón, nuestro #compromisoconlafelicidad.

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